Con la extensión .eat, todo lo relacionado con la comida tiene su propia dirección. Es corta y deja claro de qué va tu web desde el primer vistazo. Quien la visita sabe al instante de qué trata. Así, tu proyecto se queda más fácilmente en la memoria.
Ya sea el restaurante de la esquina o un food truck en ruta: con un dominio .eat, tu carta llega directamente a internet. Los blogs de cocina y las webs de recetas agrupan sus contenidos bajo un nombre que encaja. Las escuelas de cocina presentan sus cursos, los comercios de alimentación su oferta. Los críticos publican sus reseñas de restaurantes.
Una ventaja más para ti y tus clientes: .eat está concebida como un espacio seguro. Cada web con esta extensión funciona cifrada mediante HTTPS. Así, quienes la visitan navegan protegidos, ya sea leyendo una receta o reservando una mesa.

















